Recuerdo el día en que te conocí,
contaba con apenas más que el alma destrozada,
vagaba en un bar lleno de accidentes
dónde uno sabe, que hay más fantasmas que gente.
Estaba algo borracho en una mesa y te acercaste,
hablamos de mil cosas, ninguna interesante.
No sabia si irme o seguir esperando a alguién más conocido,
pero quién sale un viernes cuándo el verano se ha ido.
Cuánto rato hice ver que te escuchaba,
aprovechando mi triste habilidad de hablar sin decir nada.
Después de todo y después de nada,
quién iba a decir que llegarías a dar vida...
quién iba a decir que descifrarías el infinito, entre mi mirada perdida.
quién iba a decir que llegarías a dar vida...
quién iba a decir que descifrarías el infinito, entre mi mirada perdida.
0 comentarios:
Publicar un comentario